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Animar a Comprender


Las clases dedicadas a hablar y profundizar en el campo de la lectura literaria y la animación a la lectura, fueron de las clases que más me sorprendieron, ya que pude darme cuenta de cómo se trabaja realmente la lectura y de cómo se debería trabajar en el aula.

La lectura es una competencia lingüística referente a leer cualquier tipo de textos. Hay distintos tipos de lectura, dependiendo del tipo de texto y de la intencionalidad del lector.

Siguiendo el siguiente esquema, la lectura puede ser:
-No literaria
-Literaria: Puede haber distintos tipos de lectura:
      Según la extensión y la duración:
                        -Breve, es decir, pequeños textos en libros de texto, normalmente empleados para actividades.
                        -Larga, es decir, lectura de libros, los cuales pueden ser escogido por libre elección, impuestos, o mixtos, es decir, se les impone leer cualquier libro.
       Según el modo:    
                        -Silenciosa: lectura comprensiva, rápida y por fijaciones
                        - En voz alta: lectura expresiva, pronunciación. Este tipo de lectura, en grupo, desfavorece a su comprensión lectora, ya que la silenciosa va más rápido, por lo que en voz alta, si no se trabaja de la manera adecuada, puede retrasar el proceso de lectura.


La lectura en voz alta es de los aspectos más difíciles de trabajar y por tanto uno de los aspectos en el que más errores se cometen. Como expongo en el esquema anterior la lectura en voz alta no es la más aconsejable, ya que cada alumno tiene un ritmo de lectura y por tanto realizar lecturas en voz alta en grupo desfavorece a la comprensión del texto y retrasa el proceso de lectura. Cuando se trabaja en el aula la lectura en voz alta, suele producirse de manera improvisada para los alumnos, ya que normalmente no han podido prepararse previamente la lectura. En este proceso no interviene sólo la lectura, sino que influyen factores externos al alumno, el cual no tiene las suficientes herramientas como para controlarlos, por ejemplo nerviosismo, timidez, miedo al fracaso, etc.

En el blog de una compañera (aquí podéis acceder al blog de mi compañera) que reflexionaba sobre este tema, leí la anotación que le realizó nuestra profesora, Irune, la cual exponía cómo debía trabajarse la lectura en voz alta, comentario que me gustaría compartir y exponer en esta reflexión: 
La forma correcta de trabajar la lectura en voz alta es:
 

1. Leer previamente el texto en silencio para poder conocer el contenido, fijarse en las palabras difíciles y poder realizar la lectura oral con expresividad. Solo los lectores muy acostumbrados a esta práctica pueden ir en entonando y expresando correctamente lo que pone un texto según lo van encontrando.
Ni un solo adulto que tenga que leer en voz alta es privado del derecho de saber qué va a leer y de poder preparárselo.
 
2. Lectura oral y evaluación de la lectura expresiva (vocalización, pausas, entonación, transmisión de la intencionalidad del texto... dependiendo de la edad). En este proceso, solo el niño lector tiene el texto y los demás lo escuchan. No se mezcla lectura silenciosa con lectura en voz alta. Y, para que pueda haber expresividad, el fragmento leído debe tener significado completo.
 
Al leer este comentario me di cuenta de lo mal que se trabaja este aspecto en el aula, y lo cómodos que a veces somos los profesores, ya que trabajamos como nos enseñaron a nosotros, en lugar de buscar nuevas técnicas e investigar sobre estrategias de enseñanza-aprendizaje. 

Hay muchas maneras de trabajar la lectura en clase. En España están estipulados 30 minutos mínimos de lectura, los cuales pueden trabajarse mediante la lectura silenciosa, la biblioteca escolar o de aula, los Cuentacuentos, la lectura literaria o no literaria. 

Hace poco, se intentó modificar el concepto de las bibliotecas escolares, las cuales pasaron a llamarse “Centros de Recursos” para ir más allá de los libros y para añadir recursos audiovisuales. Pero no se ha conseguido dotar a todos los centros de un centro de recursos o bibliotecas, por falta de capital. Como solución se crearon bibliotecas de aula. Este concepto es más recomendable para Ed. Infantil, ya que los alumnos de Ed. Primaria deben acostumbrarse a recurrir a los recursos “adultos”, pero a falta de biblioteca escolar, bienvenidas son las bibliotecas de aula, con las cuales se puede realizar un trabajo fantástico para animar a la lectura.

En el aula podemos trabajar la animación a la lectura empleando recursos como fichas de lectura, clubs de lectores, diplomas, carteles de motivación donde se registran las lecturas voluntarias de los alumnos de la clase, juegos y actividades de animación a la lectura.

En este bloque nos propusieron realizar una actividad de animación de la lectura, es decir, a partir de un libro, programar actividades para antes, durante y después de la lectura. Al carecer de experiencia y práctica me ha resultado una tarea difícil, pero me ha servido para investigar sobre las características, los intereses y la forma de pensar de los alumnos, y así he podido hacerme una idea de cómo debían ser las actividades que debía plantear, idea que ha sido reforzada y en parte modificada gracias a mi tiempo de prácticas.

A la hora de mandar leer a un niño debemos tener presentes una serie de objetivos, los cuales no debemos perder de vista.

Si nos centramos en los objetivos actitudinales, es decir, en crear la actitud de que la lectura aporta diversión, imaginación, etc. Debemos hacer que le guste la lectura, que disfruten, que les entretenga, que el acto de leer no lo sientan como imposición, que se metan en un mundo de fantasía e imaginación y que se animen a leer y animen así a otros compañeros a leer.

Por otro lado debemos tener presentes los objetivos procedimentales, para que los alumnos desarrollen, gracias a la lectura, una actitud crítica, conozcan la variedad de libros, desarrollen sus gustos, proporcionarles autonomía para saber si un libro le va a gustar o no, crear modelos de expresión escrita y trabajar la comprensión del texto escrito.


Este último objetivo es de suma importancia, ya que LEER ES COMPRENDER. En ocasiones caemos en el error y pensamos que comprender es memorizar o repetir o decir con tus propias palabras lo mismo que el texto, y por ello para comprobar si los alumnos han comprendido un texto recurrimos a actividades donde pedimos que los alumnos repitan la información y los detalles proporcionados en el texto leído, preguntas que no se suelen presentar antes de proceder al acto de leer. El primer error que debemos corregir es que si realizamos este tipo de preguntas, deberíamos enseñárselas a los alumnos antes de que comience la lectura del texto, para que tengan en cuenta los datos en los que han de prestar más atención. Y el segundo gran error es que comprender no es preguntar detalles de la historia, eso es agilidad de búsqueda, o llamémoslo como queramos, pero no comprensión.

No basta con leer, hay que reflexionar, relacionarlo e interactuar con la sociedad. La comprensión se genera entre la interacción lector-obra en un espacio, tiempo y entorno determinado. El lector aporta a la comprensión todos los conocimientos previos. Comprender es, como dijo Víctor Moreno, “interpretar lo leído”.

Este tema creo que debería hacernos reflexionar sobre el modo de trabajo en la escuela tradicional y deberíamos plantearnos los aspectos que podemos mejorar. Como futura maestra espero no perder de vista aspectos tan importantes como la comprensión lectora, la lectura en voz alta y lo importante que es una buena motivación y animación a la lectura. Si conseguimos trabajar estos aspectos de una manera adecuada haciéndoles llegar a nuestros alumnos lo importante que es la lectura, conseguiremos educar a buenos lectores. 





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