Dibuja, Pinta y Colorea Tu Vida

Stay hungry Stay foolish

Con estas palabras terminaba el famoso discurso de Steve Jobs en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford, el 12 de junio de 2005. Aquellos estudiantes recibieron de la persona que probablemente mejor ha encarnado el concepto de innovación en los últimos tiempos, una sencilla formula de trabajo.

El hambre de conocimiento y la insensatez fueron los motores de Steve Jobs; ser inconformista con los resultados, incansable con la búsqueda de nuevos caminos que  podían parecer estupidos a los ojos de los demás y que sin embargo han supuesto cambios definitivos, no solo tecnológicos si no también culturales, han sido sus señas de identidad.

Esta cita se remitía a la leyenda que se podía leer en la contraportada del último número de una publicación que según Jobs había sido una especie de Google de su tiempo y que influyó poderosamente en su forma de entender el mundo, The Whole Earth Catalog. A lo largo de su discurso, había explicado la importancia que habían tenido en su vida, cuestiones aparentemente inconexas y la cita servia para reforzar esa idea.

No es difícil en este contexto entender el significado de la palabra innovación. La introducción en el mercado de un nuevo producto que resulte reconocible por todos, coincide fielmente con la definición que podemos encontrar en un diccionario, de innovación. La introducción de ordenadores con un sistema operativo distinto, de dispositivos que dan soporte a música, videos y fotografías o a teléfonos con pantalla táctil y aplicaciones increíbles; son todos elementos nuevos que cumplen las premisas que nos permiten calificarlos de innovadores.

Pero ¿Qué ocurre cuando tratamos de la empresa de servicios? ¿Puede una empresa de servicios ser innovadora? Innovación en la empresa suele ir unido, como concepto, al desarrollo de aplicaciones informáticas que resulten novedosas en su sector. Sin embargo el cambio en la forma de hacer las cosas, introducir nuevos procesos que tengan como consecuencia un resultado más eficiente, no suele ser percibido como innovación.

La informática hoy no es, ni puede ser el objetivo. La comunicación está al alcance de todos y los sistemas, son solo herramientas que están a nuestra disposición esperando a ser utilizadas. El factor diferencial reside en entender el cambio cultural que ha introducido la tecnología como soporte y los propios usuarios como receptores dinámicos de esa capacidad de dialogo, en un mundo plural llamado Internet, del que forman parte las redes sociales, la comunicación bidireccional y la participación activa de sus integrantes, sin reglas, sin horarios, sin limitaciones geográficas.

Mediación de seguros no es sinónimo de inmovilismo o de obsolescencia. A diario tenemos grandes ejemplos de innovación en nuestro sector, tanto en  la forma de llegar al cliente como en la gestión de contratos o asesoramiento en el momento de ocurrir el accidente. La mediación está asumiendo este cambio cultural, incluyendo en sus procesos las capacidades que ofrece la Red y sus sistemas están siendo orientados a servir de una forma eficaz al objetivo último de mejorar el acceso de los clientes a la información, con el mejor coste posible.

Cuando hablamos de los servicios Web (Web Services) como un objetivo, estamos resaltando en realidad un sofware que utiliza unos protocolos de comunicaciones que nos permiten intercambiar datos entre aplicaciones, con independencia de sus propiedades o de las plataformas que utilice cada una. Sin embargo este no es el avance innovador, lo realmente innovador es utilizar de manera integrada la información que estamos intercambiando, haciéndola trabajar dem manera interrumpida, sin necesidad de validaciones manuales.

Los servicios Web son una herramienta más como lo es el tener un tendido eléctrico en una casa, nadie se plantea el que una oficina deba tener cables, enchufes o interruptores. Lo importante es que hacemos con ellos, como distribuimos la luz, como somos más eficientes con el consumo de energía, la seguridad que introducimos para que nuestra instalación no de problemas, como repartimos las cargas. Si vamos más allá, toda esa parte forma parte de la infraestructura, hemos nacido utilizando la electricidad y ya no reparamos en ella, nuestra atención está en la utilidad que le damos a un ordenador, una lavadora o un secador de pelo.

Hace unos años, no muchos, comenzamos a trabajar utilizando los servicios Web para integrar verticalmente nuestra relación con aseguradoras, peritos, talleres de reparación y clientes, obteniendo importantes eficiencias económicas y lo más importante, información agregada en tiempo real, de los distintos trabajos que desarrolla cada parte en esa compleja relación que se establece en algo tan simple como reparar un vehículo asegurado. Hoy estamos utilizando estos servicios como si de tendido eléctrico se tratase, somos conscientes de su importancia pero nuestra atención está centrada en lo que hacemos con ellos, forman parte de nuestra cultura de trabajo, han pasado a ser el medio.

El siguiente paso es el desarrollo del concepto “innovación abierta” donde, una vez más, estamos ante un cambio cultural que utiliza las posibilidades que ofrece la tecnología sin pensar en ella. La comunidad virtual nos permite compartir conocimiento, trabajo, entusiasmo de forma muchas veces desinteresada y quizás altruista. En algunos medios se habla de crowsourcing para referirse a este fenómeno. Estamos trabajando en formulas abiertas de colaboración, para identificar necesidades y relacionarlas con un rango de precios. Los participantes anónimos, nos van diciendo que prefieren y cuanto estarían dispuestos a pagar por ello, ofreciéndonos la posibilidad de generar un producto a partir de sus opiniones, situándolo en un precio “aceptado” por la mayoría.  

Se abren un montón de oportunidades en un mundo paradójico y complejo, del que tendremos que aprender sus reglas o la ausencia de ellas. Cuando, en 1997,  Apple Computer pidió un slogan en el que apoyar su marca, la agencia de publicidad de Los Ángeles  TBWA\Chiat\Day le devolvió el ya famoso “Think Different” que sería enseña de la marca durante muchos años. Esta animación a pensar diferente era también una contraposición al  “Think” utilizado por la mucho más tradicional IBM que había decidido utilizar el sofware de Windows en sus PCs. Con este anuncio Apple lanzaba un reto que hoy sigue siendo valido; rompe con lo establecido, utiliza la tecnología pero sobre todo ¡Piensa diferente!.


Escrito por: Francisco J. Fernández Armela para la Revista Mediario. Editada por El Colegio de Agentes de Cataluña

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