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Si te examinas de Conducir, Cuidado Con los abuelos (modificado)

Conozco a un amigo que tiene un primo al que su mejor amigo le contó que preparando el examen de circulación para obtener el permiso de conducir, le suspendieron una vez, porque al salir del circuito, se le cruzó un señor mayor sin que pudiera hacer nada para evitarle.

Suspendida la primera vez, el amigo del primo de mi amigo, repitió examen y hora,  saliendo en el coche de la autoescuela con el funcionario que le tenía que examinar. Al llegar a la glorieta, donde le habían suspendido la primera vez, otra vez volvió a cruzarse un señor mayor, obligando al amigo del primo de mi amigo a frenar en seco. El examinador agarrándose fuertemente al asiento delantero, le dijo: "Comprenderá que está usted suspenso ¿Verdad? "

El amigo del primo de mi amigo, estaba francamente desanimado y de camino al metro, decidió parar a tomarse algo en un bar cercano. Cuando estaba mirando su café como si de la lámpara de Aladino se tratase, algo en el espejo llamó su atención. Un señor de cierta edad jugaba al dominó con varios abuelotes. Cual seria su sorpresa que no solo reconoció a uno de ellos, si no que fueron dos los que le recordaron a aquellos señores que se le habían cruzado justo en la glorieta que había a la salida del recinto de exámenes y que habían sido la causa de sus suspensos y de su ruina económica pues cada vez que suspendía tenía que dar más clases y pagar otra vez la matricula del examen.

No creyendo en las casualidades decidió esperar a que acabasen la partida. Terminada la partida, cada uno tiró por un lado y el amigo decidió seguir al que causó su primer suspenso. Era su día de suerte. El señor se encaminó hacia el metro y el amigo del primo decidió darle un susto de muerte y despejar sus dudas.

Era ya tarde cuando en un pasillo del metro, encapuchado y cubierto con bufanda hasta el cuello, una mano en la cazadora a modo de arma le permitió abordar al abuelo. El susto fue increíble y aunque el señor le daba su cartera, su reloj y cuanto tenía en ese momento; el amigo del primo de mi amigo, le dijo: "No quiero nada tuyo, sólo quiero saber porque te cruzas en el camino de los que se examinan de conducir a las nueve y media". Soltando una carcajada, el viejo respiró y guardando sus cosas, dijo no saber nada de eso. El amigo … a estas alturas había consumido gran parte de su paciencia y soltando una mano, consiguió saber algo más de lo que en realidad ocurría.

Al parecer los funcionarios hartos de poco sueldo y muchos ineptos, llenaban su tiempo poniendo trampas a los examinados, haciendo cruzar abuelos por sitios inesperados a cambio de unos euros.

Esto se que es cierto porque cuando me fui a examinar  ya me advirtieron que tuviera cuidado con los abuelos que rondaban por Mostoles.

2 comentarios:

  1. Se te da bien el humor :)

    Ojo con las comas. Revisa los Errores más frecuentes y repasa tu texto.

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