Dibuja, Pinta y Colorea Tu Vida

¿Serías capaz? [modificado]

Hace algunos días en la universidad, en la clase de Habilidades de la Comunicación Oral y Escrita hicimos un ejercicio un tanto sencillo a primera vista: DICTADO DE UN DIBUJO

El ejercicio consistía en que un emisor dictaba un dibujo a los receptores, la clase. El dibujo representaba una composición de figuras geométricas con alguna letra que alternaba mayúsculas y minúsculas y con una gama diferente de negros y grises. Pero todos estos datos nosotros, los receptores, los desconocíamos y los íbamos descubriendo a lo largo del dictado.


Aparentemente el papel más difícil lo tenían los receptores ya que tenían que intentar plasmar lo que habían interpretado del dictado del emisor, pero con lo que no contábamos es con que el emisor tenía un complicadísimo trabajo, el cual le costaba estrés, un elevado estado de nervios, desesperación y sudores fríos. ya que tenía que transmitirnos un dibujo con todas sus medidas, tonalidades, grosores de línea, posición y dimensiones, sin una sola regla de medidas, ni ningún objeto con tonalidades semejantes que nos pudiesen orientar a los receptores, ni nada que nos sirviese de "ejemplo" más que nuestro propio cuerpo.

El ejercicio lo realizamos en dos días; un primer día al cual llamaré “día piloto” ya que fue el día de prueba donde tan sólo hubo un emisor, Miriam, y nos receptores, el resto de la clase. En este día piloto los receptores no podían hacer preguntas acerca del dibujo y de lo que Miriam dictaba, lo cual complicaba la situación . Ella no lo hizo del todo mal para ser una situación nueva y desconocida, pero fallaron algunos aspectos tanto por el emisor, Miriam, como por nosotros los receptores, pero vamos por partes. El emisor tubo fallos como no indicar las medidas aproximadas que había entre figura y figura o los colores de estas pero esta vez los receptores cometimos mas fallos ya que no respetamos la norma de “silencio” y de “no mirar al compañero” lo cual en ocasiones era casi imposible ya que te desesperabas al no tener todos los datos que cada uno de nosotros interpretábamos como importantes e imprescindibles y al desconocerlos resultaba un tanto frustrante, aunque para frustrante el segundo día que realizamos este ejercicio…
Dibujo Piloto
Mi dibujo piloto






Este segundo día el ejercicio era el mismo, lo único es que tenía un pequeño matiz que lo diferenciaba del “día piloto”, los emisores se iban cambiando y nosotros los receptores podíamos hacer preguntas pero respetando el turno de palabra.. Esta vez los emisores fueron Javi, Christian, Rajiv y Alberto, todo chicos lo cual aún dificultaba más la situación para el género femenino, ya que la mente del hombre es más “simple” y lineal y la de la mujer muy rebuscada por lo que ya había alguna interferencia antes de empezar con el ejercicio. Con Javi la verdad es que resulto fácil ya que tuvo mucho paciencia, dio medidas cuya unidad era el dedo pero supo describirnos las gamas de colores empleados en las figuras que dictó y supo contestar a todas nuestras preguntas y exigencias y calmar nuestros nervios; A continuación llegó Christian con el cual los nervios y la tensión florecieron como en plena época de exámenes ya que todos los receptores se esforzaban por hacer el ejercicio de la mejor manera posible, enfrentándose al él como a un reto personal. La desesperación se apoderó de emisor y receptor al encontrarse con la dificultad de cómo dibujar una F mayúscula de 2 de ancho por 3 dedos de largo el turno de palabra, el silencio y el no mirar al compañero eran reglas completamente rotas y casi pérdidas en el olvido. Con Rajiv volvió la calma gracias a su saber imponer y a su serenidad natural, aun que aún así el mensaje costaba entenderlo ya que aún duraba el “efecto Christian” y la acumulación de preguntas, dudas y exigencias y la dificultad cada vez era mayor ya que no cuadraban unas medidas con otras y los espacios entre figura y figura no correspondían al que los emisores dictaban. Finalmente el último emisor, Alberto, él lo hizo bien pero el inconveniente era el mismo: las medidas y la desesperación y frustración.

Finalmente el ejercicio terminó con el dictado de la última pieza, los resultados no fueron tan desastrosos como nos esperábamos pero aún así  hubo fallos. Si el ejercicio se hubiese realizado cumpliendo alguna norma básica que incumplimos desde el primer segundo, el resultado hubiese sido mucho mejor y satisfactorio ya que mucha de la información se perdió y no pudo llegar a todos los receptores de igual manera por el ruido que había de fondo y por que en ocasiones fallaba el lenguaje técnico y las medidas adecuadas ya que la medida de “2 dedos“ es muy relativa porque.. ¿qué tipo de dedo? No es el mismo mi dedo que el de mi compañero de al lado, por tanto este es un dato muy subjetivo pero era una elemento de referencia indispensable para realizar correctamente el dibujo y que más o menos se semejara al dictado que nuestros compañeros intentaban transmitirnos. Además sin nosotros quererlo cometíamos muchas inferencias al dar por hecho datos que ni nuestros propios emisores nos habían comunicado, como la situación exacta o el grosor de la flecha y de las figuras. 
Dibujo 2








Mi dibujo 2
Pero como conclusión final fue divertido una vez terminado el ejercicio ya que nos reímos un montón al ver nuestros dibujos y el dibujo original y nos pudimos dar cuenta de que aún siendo todos los elementos de la comunicación correcto, la forma de interpretar cada uno un mismo mensaje es muy distinta. Este es un claro ejemplo que nos sirve para nuestro futuro como maestros en el que nos hemos dado cuenta de que en una clase no debes dar nunca por hecho datos básicos e importantes, ya sea a la hora de realizar un ejercicio, de explicar la lección o de transmitir y enseñar conceptos e ideas a nuestros alumnos, por lo que debemos practicar más este tipo de ejercicios para al final realizarlos con fluidez y coger practica no sólo para no obviar ningún dato sino para empezar a tener mucha más paciencia.

1 comentario:

  1. Muy buen resumen de la actividad. Se apuntan algunas conclusiones, pero no son evidentes.

    Deberías reflexionar sobre los papeles del emisor y el receptor en cualquier acto de comunicación y en cómo todos los elementos han de coordinarse para que la comunicación sea lo más acertada posible. Puedes reflexionar también sobre nuestra propia subjetividad (el tamaño de nuestros dedos) y las inferencias que realizamos independientemente del enunciado.
    Puedes hablar también de tu futura tarea como maestra de Primaria. ¿Cómo harás para que los actos comunicativos en clase sean ajustados? ¿Cómo educarás a tus alumnos para que se conviertan en buenos emisores y buenos receptores?

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